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Eroica Hispania: personas que disfrutan de la fatiga y el esfuerzo

6 de junio de 2018

La cuarta edición de Eroica Hispania se puede contar desde el ímpetu y la sonrisa de Nicola, un francés que vive en Roma y que por primera vez participó en el recorrido largo. A su paso por San Millán de la Cogolla a las 07:30 de la mañana pudo arreglar su cambio de marchas por la gentileza de un lugareño que ajustó los tornillos de su bici con el destornillador que tenía en su navaja suiza. También se puede describir desde las cansadas piernas de John, un inglés que desde hace 8 meses reside en Barcelona y que se esforzaba por hablar en castellano con nosotros en el avituallamiento de San Vicente de la Sonsierra a pesar de que nosotros tratábamos de contestarle en inglés para facilitarle las cosas. Y por que no, podemos entender Eroica Hispania desde el ansia de un joven que a las 08:00 de la mañana ya había pinchado dos veces y exigía a la organización sin demasiado cariño que le facilitasen cámaras en próximos avituallamientos para poder seguir pedaleando hasta la meta de Cenicero. Y qué entrañable es vivir Eroica Hispania a través de Bob, un padre de familia estadounidense que no se ha perdido ninguna de las cuatro ediciones y que esta vez vino con su hija Helen para que se bautizase como Eroica. O a través de María, que completó el recorrido largo de 193 Km y que junto con otros 3 eroicos fue de los últimos en cruzar la línea de meta después de más de 14 horas pedaleando y disfrutando del vino y la gastronomía que solamente una tierra como La Rioja puede ofrecer.

Desde otro prisma, que aparentemente no es tan protagonista como el que monta en su bicicleta, podemos contar Eroica Hispania 2018 desde el trabajo de Paolo, que retrata como nadie un fin de semana en el que los detalles, los gestos y los paisajes son la esencia, y que gracias a él y a su trabajo la podemos volver a vivir cuando queramos y conservar en el tiempo. También queremos contar Eroica Hispania a través de Juan y de sus hijas Isabel y María, que han estado ofreciendo unos desayunos y unas comidas maravillosas a todos los miembros del staff de Eroica Hispania desde el pasado lunes, y que además la noche del sábado prepararon unas patatas a la riojana que degustaron felizmente saciados los tenaces eroicos, que, venciendo a la fatiga, consiguieron llegar al avituallamiento de Labraza. Y por supuesto, nos gusta explicarlo desde las ganas y la cara amable de Juanito, Pablo y Elena, que para muchos eroicos que vienen de distintas partes del mundo, son su primer contacto humano con Eroica Hispania, ya que son algunos de los chicos y chicas de Cenicero que desde el viernes hasta el domingo por la mañana están en la zona de retirada de dorsales. Y como no, expresarlo desde el ánimo y el buen rollo de Ana y Silvia, las voluntarias que estaban en el último avituallamiento de Logroño y que fueron las últimas en recoger tras casi 12 horas atendiendo a los ciclistas que pasaban… ellas tuvieron la ocurrencia, durante algunas de las interminables horas de espera, de poner música en su puesto que animó a los cansados eroicos que sentían ya muy cerca la línea de meta y que ese empujoncito en forma de música seguro que les ayudó a llegar más animados. La fiesta del ciclismo clásico también la podemos contar desde la constancia y la entrega de Santi, que por cuarto año consecutivo volvió a ser ese “hombre en la sombra” que consigue que las cosas pasen, incluso algunas que parecen sino imposibles, muy difíciles de conseguir. O desde la socarronería y el trabajo de Felipe, que, aunque muchas veces se hace de rogar, le encanta dedicar su tiempo a ayudar a que el pueblo de Cenicero vista sus mejores galas para recibir cada año a los eroicos. Y la podemos expresar a través de Alfonso, “El Pesca” como le conoce todo el mundo aquí en Cenicero, que por cuarto año dio de comer y cenar a todo aquel que quiso durante el fin de semana, y que además el domingo por la mañana cogió su coche, cargó unas herramientas y una bicicleta clásica y apta para participar en el recorrido y fue punto por punto ofreciendo ayuda técnica a cualquier eroico que quisiese completar su camino y al que su “máquina” no le dejase terminarlo. Y también queremos contarla a través de la gentileza y el encanto de Óscar, que desde las 05:30 de la mañana del domingo estaba poniendo un café espectacular en el foodtruck de época que uno de los patrocinadores de Eroica Hispania, dispuso en la plaza del Ayuntamiento de Cenicero para ambientar la fiesta. Y por supuesto vivir Eroica Hispania desde la experiencia de Sebastián, un suizo que hace unos días cogió su bici de montaña y partió desde Zúrich para llegar a Cenicero pedaleando. Una vez en el pueblo, tras pedir ayuda a Juanjo, el responsable técnico de la puesta a punto de las bicis, y conseguir arreglar algunas cosas en su bicicleta, como muestra de gratitud decidió trabajar junto a él y su equipo durante el fin de semana para seguir aprendiendo un poco más de su verdadera pasión.

Eroica Hispania es hoy lo que es, en gran parte gracias a personas como ellos. Por supuesto, también lo es gracias al movimiento de L’Eroica en el mundo, a los miles de participantes que han pedaleado por La Rioja desde la primera edición en 2015, al pueblo de Cenicero y su gente, que a su manera, han trabajado por acoger de la forma que saben un evento como éste, a las decenas de miles de entusiastas o de curiosos que en algún momento se han desplazado hasta Cenicero para vivir un ambiente muy especial, y a los pueblos de La Rioja Alta y de La Rioja Alavesa por los que transitan los 4 recorridos de Eroica Hispania. A todas y cada una de las personas que se sientan identificadas en este relato, desde la Organización de Eroica Hispania os decimos: “grazie e arrivederci all’ anno prossimo”.


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